De acuerdo con especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo, un segmento importante de las trabajadoras en México estaría dispuesto a aceptar una remuneración menor a cambio de un esquema de trabajo totalmente remoto. Esta disposición, señalan, refleja el peso que siguen teniendo las responsabilidades de cuidado y la necesidad de flexibilidad en las decisiones laborales de las mujeres.
El hallazgo tiene implicaciones directas para los empleadores: el diseño de esquemas de teletrabajo puede convertirse en un factor que amplíe las diferencias salariales entre hombres y mujeres si no se acompaña de políticas de igualdad retributiva y de criterios objetivos de promoción. Recomendamos revisar las políticas internas de trabajo a distancia, su documentación conforme a la Ley Federal del Trabajo y los mecanismos de evaluación del desempeño, para evitar riesgos de discriminación indirecta.