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Noticia · CRA-050Noticias12 de agosto de 2026

El salario mínimo para resolver la baja productividad en nuestro país.

Circular 3028-Quarter-2026 Transcribimos a ustedes un artículo muy interesante sobre aumentar el salario mínimo para resolver la baja productividad en nuestro país. El artículo fue redactado por Nancy Escutia el 04 de agosto del 2026, publicado en el diario “El Economista”. Aumentar el salario mínimo sin reformas integrales no resuelve la baja productividad: BID Aumentar el salario mínimo sin impulsar la productividad, la capacitación y la formalidad no resolverá los problemas laborales de América Latina, advierte el BID, que además destaca, los trabajadores de la región reciben cerca de la mitad del valor que generan, a diferencia de las cuatro quintas partes que se perciben en economías avanzadas. Aumentar el salario mínimo, por sí solo, no resuelve el problema de la baja productividad laboral en América Latina. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), incrementar los salarios sin políticas que impulsen la productividad, la capacitación y la formalidad, mejora el ingreso de algunos trabajadores, pero no corrige las deficiencias estructurales del mercado laboral. El libro, Hacer que los mercados laborales funcionen del BID, señala que la región enfrenta bajos niveles de ingresos como consecuencia del estancamiento de la productividad, tanto que se necesitan casi cuatro trabajadores para producir lo que genera un solo trabajador en Estados Unidos. El estudio introduce el concepto de markdown, que se refiere a que los trabajadores de la región “solo reciben cerca de la mitad del valor que generan”, a diferencia de las cuatro quintas partes que perciben los trabajadores en economías avanzadas. Esto significa que, incluso si aumenta el salario mínimo, el mercado laboral sigue siendo ineficiente. Durante la presentación de la publicación, Ana María Ibáñez, vicepresidenta del BID, compartió que el 80% del ingreso de los hogares en América Latina proviene del trabajo, por lo que mejorar los mercados laborales es una tarea impostergable para reducir la pobreza. Sin embargo, advirtió que no se trata solo de aumentar el salario. En las últimas tres décadas, mientras el ingreso laboral real por trabajador aumentó alrededor del 18% en América Latina, el promedio en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) fue del 30%, señala el BID. Resalta que la región sigue atrapada en un ciclo de baja productividad con regulaciones laborales cuyos costos pueden afectar la formalidad. La investigación muestra que, en algunos países, los costos no salariales como la seguridad social o bonificaciones ya equivalen al 51% del salario, lo que convierte a la formalidad en un lujo prohibitivo para las pequeñas empresas, especialmente cuando se registran incrementos salariales. México aumentó el salario mínimo, pero la productividad sigue estancada El BID ejemplifica esta situación con el caso de México. Entre 2016 y 2025 el salario mínimo registró una recuperación real de 147% y gracias a la creación de la UMA (Unidad de Medida y Actualización) se evitaron presiones inflacionarias. A lo anterior se sumó la reforma que prohibió la subcontratación para evitar la elusión del reparto de utilidades, la cual tuvo como resultado el aumento del 3% en la remuneración laboral sin afectar el empleo total. No obstante, el BID destaca que, aunque el país logró subir el piso salarial sin destruir empleos masivamente, sigue enfrentando una productividad general estancada debido a la falta de capacitación del personal pues el 39.5% de los trabajadores presenta un desajuste de habilidades respecto a su puesto. El libro plantea que aumentar el salario mínimo sin mirar los datos de producción como principal herramienta de política laboral también puede generar costos económicos de largo plazo. Elevar salario mínimo sin reformas tiene costos a largo plazo La investigación del BID señala que muchos gobiernos enfrentan limitaciones presupuestarias que les impiden invertir en políticas con beneficios a largo plazo, incluso si tienen rendimientos elevados y, debido a ello, recurren a regulaciones como elevar el salario mínimo que aparentemente no tiene un costo público. No obstante, David Card, premio Nobel de Economía 2021, mencionó que existe una “exagerada dependencia” de los gobiernos hacia disposiciones regulatorias como el salario mínimo, bajo una visión proteccionista que busca favorecer a los trabajadores sin generar un costo directo para el presupuesto público, pero no es así. “Uno dice: ‘Tengo que hacer algo a favor de los trabajadores’ y elevamos el salario mínimo, ‘eso no tiene ningún costo público directo’. Eso nos ayuda a entender por qué es muy fácil para algunas políticas regulatorias rebasarse completamente, porque esencialmente parecen ser siempre gratuitas a primera vista, pero sabemos a la larga que no son gratuitas”, explicó. Coincidió con otros expertos en que, si el monto se fija muy por encima de la productividad puede generar desempleo, mayor informalidad o desplazamiento hacia el trabajo por cuenta propia. Además, advirtieron que cuando se usa para indexar multas o prestaciones sociales, los aumentos tienen un impacto fiscal y financiero considerable. Al respecto, David Kaplan, autor del estudio, enfatizaó que “los bajos niveles de ingresos son principalmente consecuencia de la baja productividad” y “lo peor” que se podría hacer es tener un sistema “costoso” que complique la contratación formal, ya que ello expulsa a los trabajadores hacia la informalidad. Ana María Ibáñez refirió que, para mejorar la productividad, los ingresos y reducir la pobreza, no se trata de emplear medidas aisladas, como los incrementos al salario mínimo, sino de actuar mediante reformas integrales que abarquen regulación, protección social, competencias y negociación colectiva. Los expertos coincidieron en que la agenda de reforma laboral en la región debe ser “ambiciosa pero pragmática”, con el objetivo de que la productividad y el bienestar dejen de verse como objetivos contrapuestos. Aumentar el salario mínimo resuelve la baja productividad: en nuestro pais? No, no de forma directa. Son dos variables relacionadas pero que no se resuelven una a la otra automáticamente, y en el caso de México la evidencia reciente más bien sugiere que van por caminos separados. Para separar los conceptos: la productividad es cuánto se produce por hora trabajada. La baja productividad de México es estructural: baja inversión en capital humano y tecnología, informalidad extendida (que vimos rondando 55% y subiendo), infraestructura desigual entre regiones, y ahora la incertidumbre de inversión ligada a la revisión del T-MEC que está frenando la modernización de plantas. El salario mínimo, en cambio, es un piso legal de ingreso. No hay una relación mecánica entre subir uno y mejorar el otro. El argumento de quienes creen que sí puede ayudar, aunque sea indirectamente: la teoría del "shock salarial" plantea que cuando el trabajo deja de ser artificialmente barato, las empresas ya no pueden competir solo exprimiendo mano de obra y se ven forzadas a invertir en maquinaria, capacitación y mejores procesos para compensar el costo. También reduce la rotación de personal, y un trabajador con más permanencia suele ser más productivo. En México, los análisis de Banco de México sobre los aumentos reales del salario mínimo entre 2019 y 2024 no encontraron la destrucción masiva de empleo formal que se temía tradicionalmente, lo cual debilitó parte del argumento clásico en contra. El argumento de quienes creen que no lo resuelve, y que puede incluso ser contraproducente sin otras políticas: la productividad depende de factores que el salario mínimo no toca, como educación técnica, infraestructura o certidumbre para invertir. Si se sube el salario sin que la productividad real de la empresa mejore, el riesgo es que negocios pequeños que no pueden absorber ese costo simplemente se muevan hacia la informalidad, que es justamente la tendencia que estamos viendo ahora mismo en México, con la informalidad subiendo (55.2% en abril de 2026) mientras el salario mínimo real ha crecido de forma sostenida desde 2019. Esa coincidencia no prueba causalidad directa, pero sí muestra que no hay una mejora automática de productividad como contrapartida. El dato más revelador para tu pregunta es justo ese: México ha tenido de los aumentos reales al salario mínimo más importantes en décadas, y en el mismo periodo la productividad laboral del país se ha mantenido prácticamente estancada según las mediciones de Inegi y organismos internacionales. Si subir el salario resolviera la baja productividad, ese periodo debería mostrar una mejora clara, y no es lo que se observa. Nuestra lectura, presentando ambos lados: el salario mínimo puede ser una palanca útil dentro de una estrategia más amplia, pero por sí solo no resuelve la baja productividad; esa se ataca con educación técnica, infraestructura, financiamiento accesible para pequeñas empresas y certidumbre para que las empresas quieran invertir en modernizarse. Sin esas piezas, subir el salario mínimo corre el riesgo de empujar más negocios hacia la informalidad en vez de volverlos más productivos. “Unámonos más que nunca en un Gran Acuerdo Por México”
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