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Circular · CRA-1807 de septiembre de 2026

Informalidad impulsó la creación del 98% del empleo en el segundo trimestre del 2026

Circular 3037-2026 Transcribimos a ustedes un artículo muy interesante sobre el empleo informal. El artículo fue redactado por Gerardo Hernández el 25 de agosto del 2026, publicado en el diario “El Economista”. Informalidad impulsó la creación del 98% del empleo en el segundo trimestre del 2026 En el segundo trimestre del año el mercado laboral sumó a 487,434 personas a la población ocupada, el 98% de este crecimiento se concentró en la informalidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Poco más de 33 millones se emplean en un trabajo informal. En el periodo abril-junio la informalidad creció en 457,803 ocupados frente a 29,631 personas en la formalidad, según lo reportado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La tasa de informalidad alcanzó un nivel de 55.1% de la población ocupada, esto representó un incremento de 0.3 puntos porcentuales a tasa trimestral y rompió con una racha de dos trimestres al hilo con reducciones. Por otra parte, la tasa de desocupación mostró un ligero repunte y se ubicó en 2.7% de la Población Económicamente Activa (PEA), con esto hiló dos trimestres con crecimiento. Mientras que la Población No Económicamente Activa (PNEA) registró una reducción de 332,684 personas en comparación con el trimestre previo. Ambos resultados apuntan a que más personas están activándose en el mercado laboral, aunque se les dificulta encontrar un empleo en la formalidad. De hecho, de lo tipos de ocupación informal, el único renglón que creció en el segundo trimestre del año fue el trabajo en unidades económicas informales, con 560,147 personas empleadas por esta vía. Mientras que el empleo informal en centros de trabajo formales se redujo en 102,344 ocupados. Con este comportamiento, la tasa de ocupación en el sector informal, que mide sólo el empleo en unidades económicas informales, se ubicó en 33.7%, su nivel trimestral más alto de la historia. “Que este indicador se ubique en máximos históricos confirma que, ante la ausencia de oportunidades en el sector formal, la búsqueda de empleo se está desplazando hacia unidades económicas que son estructuralmente menos productivas”, afirma Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base. En tanto, la subocupación tuvo un ligero repunte de 0.3 puntos porcentuales y se ubicó en 6.9% de la población ocupada durante el periodo abril-junio. Este indicador engloba a las personas que tienen la necesidad de ofrecer más horas de trabajo que las que el mercado laboral les garantiza. “El mercado laboral de México sigue mostrando un deterioro, consistente con el bajo crecimiento del país”, opina Gabriela Siller. El crecimiento de la informalidad ha generado un aumento en las personas ocupadas que no cuentan con acceso a una institución de salud. El primer semestre del año cerró con 36 millones 97,224 ocupados sin protección social, lo que representa un aumento de 198,938 personas en esta condición. En la comparación anual el panorama no cambia. Entre el segundo trimestre del 2026 y el mismo periodo del 2025 la ocupación creció en 599,334 personas, el 82% de estos empleos fue informal. Esto implica que, en un año el trabajo informal absorbió a 494,607 ocupados, mientras que la formalidad sólo sumó a 104,727 personas. En composición, en un año la única población que creció en la informalidad es la empleada en unidades económicas informales, con 915,189 ocupados más en comparación con el segundo trimestre del 2025. “Que la informalidad sea del 55.1%, muestra que una proporción significativa de los nuevos espacios laborales se generan en actividades con menores barreras de entrada pero que no ofrecen seguridad social y prestaciones al trabajador”, apunta Fernando Bermúdez, director de Relaciones Corporativas de ManpowerGroup. Reducción de informalidad, meta lejana El Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno federal planteó como meta para el 2030 reducir la tasa de informalidad a 48.9% de la población ocupada, esta fue la referencia del objetivo 3.3 del Eje General Economía moral y trabajo sobre promoción del trabajo digno. Con el último dato reportado por el INEGI, esa meta está lejana. El país necesita reducir 6.2 puntos porcentuales la tasa de informalidad en los próximos cuatro años si se desea alcanzar el objetivo; sin embargo, el reporte Informalidad laboral en México, ¿cómo vamos? 2026 de la organización México, ¿Cómo vamos? (MCV) evidencia que en dos décadas el trabajo informal disminuyó 4.5 puntos porcentuales. “La informalidad laboral es un tema muy amplio, tiene distintas implicaciones en términos de regulación y política pública porque es muy distinta a nivel sectorial, regional, por nivel educativo, por género, y para atender el problema se deben articular todas estas políticas para llegar a una reducción como se plantea en el Plan Nacional de Desarrollo”, dice Axel Gónzalez, coordinador de Datos de MCV. Axel González opina que la transición de las unidades económicas informales a la formalidad es “un paso que no se ha dado” y es una de las grandes problemáticas. “Es un tema de productividad y política industrial, y mientras no se aborde, se podrán mover los otros tres tipos de informalidad laboral, pero esta en concreto será complicado que se mueva si no se atiende con políticas de productividad e industriales.” “Que se debe de hacer en Mexico para reducir el empleo informal La informalidad laboral en México sigue siendo alarmantemente alta: según el INEGI, en 2026 ronda el 54.8%-55% de la población ocupada, es decir, alrededor de 33.1 millones de personas trabajando sin acceso a seguridad social, aguinaldo, vacaciones pagadas, ni las demás prestaciones que marca la Ley Federal del Trabajo. Es una cifra que prácticamente no se ha movido desde 2024, muy lejos de la meta que el propio Plan Nacional de Desarrollo se fijó de bajarla a 48.9% para 2030. Con ese punto de partida, te comparto mi lectura como abogado laboral de qué se necesitaría para revertir la tendencia, aclarando que esto entra en el terreno de política pública y hay distintas visiones sobre qué combinación de medidas funciona mejor. El diagnóstico que manejan tanto especialistas fiscales como litigantes laborales apunta a que la informalidad no es un problema exclusivamente de "cultura del incumplimiento", sino de incentivos: para una microempresa o un trabajador por cuenta propia, formalizarse implica un costo de cumplimiento fiscal, laboral y de seguridad social que hoy supera lo que perciben como beneficio inmediato. Ahí es donde se concentran casi todas las propuestas serias. Se habla de recuperar algo parecido al esquema que tuvo el Régimen de Incorporación Fiscal, con cuotas obrero-patronales escalonadas y más bajas para microempresas en sus primeros años, en vez del esquema actual donde una empresa de dos trabajadores paga proporcionalmente casi lo mismo que una grande. También se señala la disparidad en primas de riesgo de trabajo, que van de menos del 2% en comercio a más del 7% en construcción, lo cual desalienta la formalización precisamente en los sectores con más empleo informal, como la construcción y el campo. En el terreno estrictamente laboral, coincidimos con quienes plantean que hace falta simplificar radicalmente el cumplimiento para el empleador pequeño: trámites de alta ante el IMSS e Infonavit menos burocráticos, un solo portal de cumplimiento en vez de reportar por separado a distintas dependencias, y esquemas de facturación y nómina electrónica más accesibles para negocios que hoy no tienen ni contador. La fiscalización también importa, pero tiene que ser inteligente: inspecciones del trabajo dirigidas a sectores de alto riesgo de informalidad (comercio ambulante organizado, construcción, trabajo doméstico, plataformas digitales) en vez de dispersarse, acompañadas de incentivos reales para regularizarse sin sanciones retroactivas asfixiantes que terminan empujando al empleador de vuelta a la informalidad. Un punto que no debe faltar en cualquier estrategia seria es el de las plataformas digitales y el trabajo por aplicación, que en los últimos años ha sido una de las puertas de entrada más grandes a la informalidad encubierta. La reforma que reconoce derechos laborales y de seguridad social para repartidores y conductores de plataformas va en la dirección correcta, pero su éxito depende de que la implementación no vuelva más caro y lento formalizar a este sector del que ya es. Finalmente, hay un componente educativo y de justicia laboral que se suele subestimar: mientras que denunciar un despido injustificado o la falta de registro ante el IMSS siga siendo un proceso largo y costoso para el trabajador, muchos preferirán quedarse en la informalidad antes que arriesgarse a litigar. Fortalecer los Centros de Conciliación Laboral y los nuevos Tribunales Laborales, y difundir entre los trabajadores sus derechos básicos de seguridad social, es tan parte de la solución como cualquier reforma fiscal. En resumen: no hay una sola palanca, sino una combinación de reforma fiscal con cuotas de seguridad social escalonadas para negocios pequeños, simplificación administrativa real, fiscalización focalizada con incentivos para regularizarse, regulación clara del trabajo en plataformas, y acceso efectivo a la justicia laboral para que formalizarse valga la pena tanto para el empleador como para el trabajador. Te recordamos que esto es un panorama informativo y de análisis de política pública solamente. “Unámonos más que nunca en un Gran Acuerdo Por México”
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